El poema de la semana

Despierta


Despierta,
arranca las corti­nas y vístete de calle,
que la vida te cubra como el agua fría la cara.
Ahora que mil cora­zones no resuel­tos,
cansa­dos de tanta der­rota,
agi­tan sus alas y gri­tan desde los acan­ti­la­dos,
ahora que las pieles bril­lan en las plazas
y la tarde arde sobre las espal­das de quienes pre­gun­tan,
has de despertar.

Despierta,
sé la zarza incen­di­ada que indica el camino,
que la vida es eterna en cinco min­u­tos
y todo empieza y todo acaba en ti.
Basta de tris­tezas,
a veces la vic­to­ria puede ser her­mosa,
como lo es la son­risa última del que se despide,
como el monól­ogo secreto del niño que juega,
como el pequeño mila­gro que encierra el relám­pago de tu car­ca­jada.

Despierta,
te espera paciendo en el asfalto
una reata de pega­sos,
nuevas con­stela­ciones ilu­mi­nan
la ruta de los nave­g­antes extravi­a­dos
y los dormi­dos se lev­an­tan de las cunetas.

Despierta y trae la llama,
somos la herida abierta.
Todo empieza y todo acaba en ti.

Ismael Ser­rano

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