El poema de la semana

Caía fatal­mente en la trampa del telé­fono
que como un abismo atrae los obje­tos que lo rodean
(Nicanor Parra)

Éste es mi con­tes­ta­dor automático.
Para herir, sim­ple­mente, mar­que 1.
Para con­tar men­ti­ras que me crea, mar­que 2.
Para las con­fe­siones trasnochadas, maque 4.
Para inter­preta­ciones lit­er­arias
pro­ducto del alco­hol, mar­que 6.
Para poe­mas, mar­que almo­hadilla.
Para cor­tar defin­i­ti­va­mente la comu­ni­cación,
no mar­que nada, pero tam­poco cuelgue,
titubee en el telé­fono
(a ser posi­ble durante var­ios meses)
hasta que note que voy aban­do­nando el aparato
a inter­va­los de tiempo cada vez más lar­gos.
No deses­pere. Aguante.
Espere a que sea yo la que se rinda.
Le evi­tará cualquier remordimiento.
Gracias.

Vanesa Pérez-Sauquillo

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