El poema de la semana

Chau número tres

Te dejo con tu vida
tu tra­bajo
tu gente
con tus pues­tas de sol
y tus amaneceres
sem­brando tu con­fi­anza
te dejo junto al mundo
der­rotando imposi­bles
seguro sin seguro
te dejo frente al mar
descifrán­dote a solas
sin mi pre­gunta a cie­gas
sin mi respuesta rota
te dejo sin mis dudas
pobres y mal­heri­das
sin mis inmadure­ces
sin mi vet­er­anía
pero tam­poco creas
a pie jun­til­las todo
no creas nunca creas
este falso aban­dono
estaré donde menos
lo esperes
por ejem­plo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos
estaré en un lejano
hor­i­zonte sin horas
en la huella del tacto
en tu som­bra y mi som­bra
estaré repar­tido
en cua­tro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen
y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.

(Mario Benedetti)

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